El Papa ha montado mucho revuelo con sus manifestaciones acerca del uso (mejor dicho, del no uso) del preservativo, en su reciente visita a África. Primero he de decir que no me considero católico y tan sólo cristiano culturalmente hablando. Las religiones me parecen todas un cuento. Y segundo, que estoy a favor de favorecer el uso del preservativo. Pero partiendo de mi agnosticismo y aunque sea politicamente incorrecto decirlo, me parece que el Papa ha dicho lo que tenía que decir como Papa que es. ¿Qué esperaban, que se liase a repartir preservativos? La doctrina de la Iglesia es clara al respecto: la solución al Sida es la abstinencia y las relaciones dentro del matrimonio. Y una cosa es cierta: si las parejas llegasen vírgenes al matrimonio y mantuvieran la fidelidad, no existiría el problema del contagio por relaciones sexuales (otro tipo de contagio es cierto que se escapa a esas “medidas preventivas”).
Pero lo que me ha llamado la atención es que se critique tanto al Papa, como si sus manifestaciones fueran a favorecer la propagación del Sida. Por suerte o por desgracia al Papa le hace caso muy poca gente en general y en particular en África creo que casi nadie. Allí siguen teniendo mas influencia los hechiceros que dicen que las relaciones sexuales con una virgen curan el sida. Y en todo caso ¿Por qué le iban a hacer caso en lo de los preservativos y no en lo de la abstinencia?
Me resulta sorprendente ver como son los mayores enemigos de la Iglesia los que la dan los mayores altavoces. A este paso conseguirán que las iglesias vuelvan a llenarse.


